Uno de los anuncios más
esperados en el Mobile World Congres acontecido en Barcelona hace unos días,
junto con el Sony Xperia Z2 (al cual le dedicaré un post próximamente), era el del nuevo Samsung Galaxy S5 y, sinceramente,
almenos en ésta ocasión Samsung no ha estado a la altura de las expectativas,
aunque en el mundo de la telefonía móvil esto puede cambiar a velocidad vértigo.
Como se esperaba, el nuevo Galaxy
S5 es resistente al polvo y al agua
(aguantando hasta un metro de profundidad durante media hora).
También trae un lector de huella dactilar que permite
activar un modo privado para proteger archivos personales en el terminal y que
puede ser utilizado como contraseña para hacer uso de determinados servicios. El
sensor está integrado en el botón de inicio y puede almacenar huellas de hasta
tres personas.
La pantalla es de 5,1
pulgadas , lleva LTE
y WiFi avanzado, una cámara de 16 megapíxeles, en la que se ha
mejorado la velocidad, ya que es capaz de tomar una foto en 0,3 segundos.
La empresa coreana también
ha querido crear un smartphone que le resulte al usuario extraordinariamente útil
para sus actividades personales diarias. De este modo incluye herramientas para
entretenimiento personal y también para monitorizar el ritmo del corazón.
Su batería es de 2800 mAh, lo que, según dijeron, le dá
una autonomía de hasta 10 horas en navegación y 12 horas en reproducción de vídeo.
Veremos cuánto será a la práctica.
Para aumentar su autonomía,
Samsung ha creado una solución llamada Ultra
Power Saving Mode, que apaga todas las funciones salvo mensajes y llamadas,
y deja la pantalla en blanco y negro. No sé yo, lo veo una solución bastante
cutre para resolver el gran problema de la duración de las baterías.
Según dijeron, estaría
disponible el próximo 11 de abril en 115 países y saldrá a la calle en cuatro
colores (blanco, negro, azul y dorado).
En resumen, en ninguna de
sus especificaciones supera a su, por ahora principal competidor, el Xperia
Z2, su diseño no ha variado desde el S3, e incluso me atrevería decir que desde
el S2. Lo único que “innovan”, por así decirlo, es en dos cosas y las dos son
copiadas de sus competidores más directos: una es su detector de huellas dactilares (copiada del iPhone 5S) y la otra, el ser
resistente al polvo y al agua (copiado del Xperia Z1).
Dicho esto, no nos llevemos a engaño, se trata de un pedazo de smartphone, pero que lamentablemente, en ésta
ocasión no estarían marcando el camino a seguir.
Esperemos que a la próxima
ocasión Samsung se ponga las pilas definitivamente y dé el do de pecho al respecto.
Un saludo a tod@s.

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